El desastre llamado Bernanke, por Axel Kaiser

Además de creer en la fantasía de que los gobiernos realmente salvaron al mundo – la verdad es todo lo contrario-, por estos días el “mainstream” de los economistas y hombres de negocios se inclina ante este personaje, convencido de que ha hecho un excelente trabajo en la Reserva Federal para evitar un colapso aun mayor. La reverencia llega a tal punto, que “helicopter Bernanke” como lo han apodado sus detractores, fue elegido el personaje del año 2009 a nivel planetario por la prestigiosa revista Times, en reconocimiento por su supuesta pericia para evitar una nueva gran depresión.
La verdad, sin embargo, es que Bernanke ha dado pruebas contundentes de incompetencia y de una escasa comprensión sobre la crisis financiera actual. Lo anterior es particularmente evidente cuando se leen las declaraciones que realizó desde que asumió como presidente de la FED en 2006. Primero negó la existencia de una burbuja inmobiliaria afirmando que el alza de precios en las viviendas se debía a la solidez del mercado inmobiliario y de la economía en general. Luego, cuando comenzaron los defaults de las hipotecas suprime, sostuvo que se trataba de un problema menor que en ningún caso se proyectaría hacia el resto del mercado hipotecario. Por si fuera poco, ad portas de la crisis, descartó toda posibilidad de una recesión en la economía norteamericana e incluso defendió la fortaleza del sector automotriz, que un año después quebraría estrepitosamente. En pocas palabras, Bernanke se equivocó en absolutamente todo.
Pero es peor. Bernanke no solo no vio venir nada de lo que ocurrió, sino que es uno de los principales responsables del desastre financiero. En efecto, pues fue bajo su presidencia – continuadora de las nocivas políticas de Greenspan – que las tasas de interés a corto plazo se mantuvieron artificialmente bajas -1%- inundando el mercado con la liquidez que hizo posible la burbuja inmobiliaria.
Si Bernanke hubiera leído a Hayek, sabría que cuando los bancos centrales fijan tasas de interés por debajo de lo que determinaría el mercado, de una parte se envía la señal de que existe el suficiente capital disponible para invertir en proyectos de largo plazo, mientras de otra parte se estimula un consumo excesivo, combinación altamente destructiva para cualquier economía. Así se genera el “ciclo de negocios”, caracterizado por un boom que en primera instancia aumenta la actividad económica. El problema es que como no existe real producción para respaldar el exceso de consumo, ni auténtico capital para financiar las inversiones, en algún punto las fuerzas del mercado se desatan poniendo fin al consumo insostenible y a las inversiones inviables. En otras palabras, la burbuja revienta.
Pero Bernanke parece no entender lo anterior. Por eso, recién comenzado este año, en una insólita declaración, afirmó que la Reserva Federal poco tuvo que ver en la gestación de la crisis. Según él, la falta de regulación, que permitió préstamos a personas sin capacidad de pago, fue la responsable del desastre. ¿No se le ocurrirá a Bernanke que si la banca estuvo dispuesta a entregar créditos casi a cualquiera fue esencialmente porque la FED les estaba entregando el dinero prácticamente a costo cero? ¿Será tan difícil imaginar que la toma de riesgo excesivo no fue más que una consecuencia de la política monetaria de la FED, y por cierto también de la intervención del gobierno a través de las semiestatales Fannie Mae y Freddie Mac, que terminaron garantizando el 50% de los créditos basura?
Así las cosas, Bernanke – y antes Greenspan- es en gran parte la fuente del problema. ¿Y qué ha hecho para resolverlo? Pues, como no entiende cuál fue la causa, exactamente lo contrario a lo que debería hacer. Si tasas de interés a 1% en la época pre crisis generaron el desastre financiero del año 2008 ¿qué cree usted que va a ocurrir en un tiempo más con las actuales tasas a 0%?
Veamos lo que dice Hayek, quien ganó el premio Nobel de economía precisamente por entender lo que Bernanke ignora: “combatir la depresión con una forzosa expansión del crédito es intentar curar el mal con los mismos medios que lo causaron. Este procedimiento llevará a una crisis mucho peor tan pronto el crédito termine”.
Ese es exactamente el camino que ha seguido la Reserva Federal actualmente. La masa monetaria en circulación se ha duplicado en el último año por la vía de tasas de interés artificialmente bajas, desincentivando el ahorro en un país técnicamente quebrado y generando riesgos de hiperinflación que ya se advierten en el alza de commodities y otros mercados.
La “recuperación” que el mainstream dice ver en el horizonte entonces, no es más que una ilusión pasajera que más temprano que tarde llegará a su fin, dando paso a una depresión como no se veía desde 1930 o, en el mejor de los casos, a una década perdida como la que experimentó Japón en los 90’por seguir las mismas recetas keynesianas que han seguido el gobierno y el Banco Central norteamericano. Ese será el desastroso legado de Bernanke – y por cierto también de Bush, Greenspan, y Obama- para la próxima década.